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Mostrando las entradas con la etiqueta Práctica en los parques de Beijing. Mostrar todas las entradas
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miércoles, 5 de agosto de 2009

Mi última sesión de Taijiquan en Pekín



Serie de diapositivas de la sesion de Taijiquan del 2 de agosto de 2009



La cita era a las 7 de la mañana en el ya (para mí) legendario parque situado a un lado de La ciudad prohibida donde se acostumbra (como en tantos parques chinos) ir a practicar las artes tradicionales chinas, núnca a practicar un deporte occidental, siempre algo creado en su propia cultura. A las 7 de la mañan la gente de aquél parque canta ópera de Pekín, baila con abanicos, hace Qigong, y practica o aprende artes marciales, una de esas artes es el Taijiquan.

Entre otros grupos había uno muy grande repitiendo la forma de 48 movimientos y posteriormente aprendiendo el taijiquan con sable. Alrededor de 60 personas seguían los movimientos de su guía.

Ésta no era una clase de mi maestro Liu Lianyou, sino la clase del maestro de mi maestro, su padre real y deportivo, Liu Qingzhou. Ahí mi maestro no era el maestro, era sólo el guía, era quien hacía el trabajo duro en la clase del gran sabio, del master, del sabio anciano; ahí quien “hablaba” era Liu Qingzhou,... Y a quien habìa que seguir era a Liu Lianyou, al joven.

Quien suda ahí (y estaba empapado con el calor del verano en Pekín) era mi maestro.

Una extraña sesión de Taijiquan, la última que debía tener en Pekín. Yo fluctuaba entre ver, seguir la forma, tomar fotografías y video, tratar de deducir con mi pobre comprensión del chino las palabras del maestro y pensar sobre lo que veía y vivía por última vez.

Conocí al maestro Liu Qingzhou como un substituto en la ausencia de mi maestro en una de mis primeras clases en China; no le descubrí nada extraordinario, acaso el ser un hombre viejo aún en movimiento. Era la época en que descubría el idioma, las costumbres, y los olores de China, Liu Qingzhou no hablaba una sola palabra de inglés (ni pensar de español), seguía todas las normas de un maestro tradicional chino y su característico olor se quedó impregnado en mi memoria. Ahora lo veía para mi ultima sesión de Taijiquan en China (al menos en esta larga estadía de 4 años) y lo veía como el maestro del que hay que aprovechar todo antes de irse, ese olor del principio seguía en él y se convertía en una extraña forma de reconocer al maestro y a su sabiduría.

Pero también al lado de Liu Qingzhou pude redescubrir al maestro que me transmitió todo lo que pudo en estos 4 años. Él, al lado de su padre, se veía bastante joven (tiene alrededor de 45 años), fuerte y en plena actividad física; sus movimientos eran claros, técnicamente exactos y con la posibilidad de repetirlos hasta la saciedad para que los demás los sigan, los aprendan y los practiquen; él explicaba, movía a los otros, pero no tenía la última palabra; ante esos 60 practicantes él era sólamente el discípulo avanzado del verdadero maestro.

Pensé en él y en su destino, en que mi maestro no es maestro sino un guía en el escalafón del poder pedagógico, y descubrí (tal vez una vez más y con mayor peso) la tremenda carga de la tradición de la enseñanza en esta cultura; pensé en que mientras viviera su padre y maestro él seguiría siendo, ante él y ante los demás, un discípulo, un ayudante en la trasmisión de una técnica y no en la transmisión de la sabiduría que va inplícta en ella. Tal vez por ello se ponía tan nervioso para explicarme las profundidades del Taijiquan y sus textos base cuando se lo pedía, porque tal vez no se consideraba aún el indicado para ello. Tomé conciencia de la importancia del tiempo y la paciencia en los chinos, donde la manera de adquirir valores (más allá de la burocracía que impera en sus organización política y social) se da así, esperando, practicando, nunca opinando.

Hasta que su padre no le daba la palabra él no hablaba a los demás.

Esa útima sesión fue una sesión especial, obviamente, y no se podía esperar menos. Yo estaba triste y confundido, también sensible y amoroso, veía con ternura todo aquello que pasaba a mi alrededor, y disfruté horrores los pocos movimientos que practiqué con ellos.

Mi vida tiene ahora otra ruta, viviré por algunos años en Canadá, y buscaré regresar a Pekín, por algunas semanas en cada visita, para continuar con mi formación... o talvez no, no lo sé.

Mi Blog no se acaba con el fin de mi estancia en China, el leitmotiv es la transmisión de aquello que exploro cuando aprendo y practico Taijiquan en mi andar por el mundo, así que seguirá vivo mostrando aquél material de información, fotografía y video, que he acumulado durante estos años además de sumarse lo que venga.

No me pondré más sensible, aprenderé un poco de la aparente frialdad china, como en el momento de despedirme de mi maestro:

Liu Lianyou: 你回家马?(¿Regresas a casa?)

Yo: 不是。我说了。我去加拿大。(No, ya le dije, me voy a Canadá)

Liu Lianyou: OK.

Yo: 谢谢恁。四年!我学了很多。(Le agradezco. ¡4 años! Aprendí mucho.)

Liu Lianyou: OK.

Nos dimos la mano y él me regaló una muy pequeña sonrisa, entonces me dí la vuelta y me fuí, dejándolo con su padre y maestro, y entre las 60 personas que guió en ese mi último domingo en Pekín.

lunes, 22 de junio de 2009

Practicando Taijiquan a 40 grados centígrados... o casi. ¿A qué hora practicar al aire libre?

El pronóstico del tiempo para hoy 23 de junio de 2009 en Pekín es de 40 grados centígrados al medio día. Eso quiere decir que la mañana no podría estar muy fría que digamos... Según los termómetros ha estado alrededor de 34 grados a las 8 am.

Sí, como estaba previsto, es un verano caluroso.

Las últimas semanas, debido a clases que tiene el maestro y falta de espacio cerrado, hemos comenzado las sesiones de Taijiquan al aire libre a las 8 a.m., bastante tarde en comparación con los otros años que era siempre a las 6 o 6:30 a.m. Eso significa que las sesiones son menos "frescas"; a las 8 de la mañana ya ha salido el sol y brilla en todo su esplendor, calentando todo de una manera inusitadamente rápida y haciendo sudar sólo por pestañear.

Pues hoy, con todo y este calor, le hemos seguido (parece que le seguiremos todo el mes), y bueno ¿a qué voy? A que... practicar taijiquan a 35 grados centigrados se vuelve un poco difícil.

La idea de quien hace Taijiquan es ejercitarse, relajarse, pero también en una sesión con maestro lo que uno busca es aprender y practicar aquello que no está técnicamente bien; así que hay que repetir movimientos, una y otra vez, y buscar su perfeccionamiento. Imaginen eso a 30 o 32 grados y subiendo.

Una vez que trabajábamos hoy así, a los 30 minutos estábamos verdaderamente exhaustos. Y yo, en especial alterado por el calor, comenzaba a vivir un tipo de delirio mientras hacía la forma Wu de 45 movimientos, una de las más complicadas para mí porque tiene todo un cambio de estilo de hacer cada movimiento, totalmente diferente a las formas Yang (las que domino mejor) y que por lo tanto necesita de mayor concentración. Entre más avanzaba imitando la forma más me perdía en una maraña de detalles erróneos e incluso poses enteras equivocadas, como si ni mirar al maestro me funcionara para imitarlo. Logré terminarla sin detener el trabajo por mis errores pero en un estado físico y mental deplorable. La sonrisa del maestro (también sudado, claro) explicaba mi estado físico y mental; me pidó que descansáramos un poco, sacudiendo piernas y brazos. Tomé un poco de agua que ayudó a recuperarme; mi maestro bebió de su té especial, como todo buen chino. Y después de un rato continuamos practicando porque, por supuesto, tenía que repetir bastante errores que tuve al hacer la forma.

Es una experiencia más, pero que no la recomiendo a nadie.

En general los maestros chinos aconsejan NO practicar el Taijuquan al aire libre durante lluvia o tormentas que se aproximan, cuando hay mucho viento y entre las 9 de la mañana y las 6 de la tarde, pero en esta época de calor debería ser no más allá de las 8 y dependiendo del calor durante la noche.

Entonces recuerdo esos momentos de las 6 a.m. con el aire fresco (o frío) del amanecer y sintiendo la salida del sol al final del entrenamiento o durante el mismo, y comprendo verdaderamente que el taijiquan es no sólo un ejercicio sino también una terapia para la salud, física y mental; al final del entrenamiento uno está contento, energetizado y dispuesto a vivir un día entero. En cambio, practicado en esta época y entre 8 y 10 am, lo único que se provoca es una fatiga que nos hará envejecer más rápido y no tener energía para el resto de día. Juego con eso, claro, pero no dudo en volver a pedir mis sesiones al amanecer.

Un saludo desde la calurosa y contaminada ciudad de Pekín (Beijing si quieren llamarle así.)

miércoles, 14 de enero de 2009

Nuevo año occidental, nuevo año chino y volver a practicar Taijiquan en el frío de Pekín





Inicio el nuevo año 2009, con la idea de haber finalizado las fiestas, y ya de regreso en Pekín me doy cuenta que aquí todo el mundo está más que emocionado por la llegada de su nuevo año, el año del buey o 牛年 (niunian). Aquí todo comienza, las fiestas de diciembre no fueron importantes, ni siquiera tuvieron vacaciones. En enero (yiyue 一月)todos se cubre de adornos (bueyes, pescados, cajitas de dinero, todo dorado o rojo), y la gente prepara la salida a su pueblo de origen o espera las continuas comilonas y fiestas de esos días tanto en su casa como en la de los amigos, familiares y hasta en los templos; sobres rojos con dineros, arboles de mandarinas (inventados) y la idea de que ya el invierno se acabó y comienza la primavera (aún cuando habrá otros dos meses de frio casi extremo).

Mi maestro núnca ha sido una persona muy emotiva, nunca ha demostrado pasión o emoción, las celebraciones de los años anteriores las ha pasado trabajando hasta donde se puede, pero es inevitable que se tome un descanso al menos en los cuatro días de descanso obligatorio que ofrece el gobierno a todos los chinos, días muertos a excepción de que seas chino, claro, o tengas muchos amigos (de mucha confianza) chinos que quieran festejar contigo.

Aún no tengo claro qué regalaré a mis amistades chinas, el año pasado regalé un tradicional pastel de pescado (en forma de pescado) y algunos saquitos con monedas doradas (creo eran dulces). Ahora tengo que escoger entre una variedad muy grande de productos y precios altísimos.

Así las cosas reiniciamos nuestro entrenamiento de Taijiquan, con un frio de -10 grados centígrados, en un parque cercano a la casa. Y en ese retomar noté algo interesante. Podía controlar de mejor manera mi respiración y el calor que provocaba dentro de mí. El punto de referencia de la temperatura, tan brutal, era la sensación de calor a partir del frío, simple; eso me hacía percibir cada cambio de temperatura en mí y, como la entrada y salida de aire era también una salida y entrada visual (el vapor se ve muy bien cuando hace intenso frío) la situación era bastante detectable; tenía además la necesidad de que tanto mis dedos de las manos como de los pies adquirieran calor lo más pronto posible, así que estaba concentrado en todo ello además del movimiento de cada forma.

Esta mecánica que experimenté gracias al frío me llevó a una especie de relajación poco antes experimentada mientras practicaba las formas básicas. Fue una de las pocas veces que aunque mi atención estaba dirigida a seguir al maestro una gran parte estaba dirigida también a mi interior y a esos puntos críticos: la respiración (entrada y salida del aire) y el movimiento que finaliza en los dedos de las manos y en los dedos de los pies. Podría decir, porque conozco la experiencia sin movimiento, que estaba meditando mientras practicaba.

Uso guantes y me tapo hasta las orejas (literalmente) pero el calor provocado me hizo sentir un tanto orgulloso. El maestro trabaja sin guantes y ésta ocasión sus manos no estaban tan calientes como otros días, pero las mías que estaban frías aún con guantes al princpio de la sesión estaban con un agradable calor al final.


lunes, 3 de noviembre de 2008

很有力 (henyouli) ... Un motivo de sentirse orgulloso.

China posee una de las culturas de relaciones sociales más complicadas que conozco, nada es lo que parece ser y todo tiene un sentido oculto. Los chinos acostumbran hacer todo comentario suave y que evite la confrontación, están dispuestos a llegar a la mentira más absurda con tal de "satisfacer" o creer que satisfacen a la persona con la que entran en relación.

Aunque el mejor ejemplo es leer cualquier periódico oficial chino y sus exigencias a la comunidad internacional sobre cómo se deben hacer las criíicas a China y a los chinos, me remitiré al los aspectos comúnes y corrientes de ello.

Así por ejemplo, un extranjero que apenas sabe pronunciar "Nihao" (-hola- en chino), puede recibir el maravilloso comentario de "Nide zhongwen henhao" (-Su chino es muy bueno-); comentarios parecidos son recibidos para el trabajo que realizas, para tu imagen personal o para tus simples actividades, aún cuando en realidad no lo es o aún peor porque puede que estén pensando en despedirte o dejarte de hablar.

Es entonces que he aprendido durante estos años a no confiar en los primeros (y segundos) comentarios de los chinos, absolutamente en ninguno.

Vamos ahora al Taijiquan.

He estado tomando desde hace unos meses, en el parque de mi complejo habitacional, clases privadas con mi profesor Liu lianyou, y en todo este tiempo hemos recibido la visita y comentarios de decenas de vecinos que a su vez practican Taijiquan en las cercanías. Todos, absolutamente todos los comentarios en referencia a cómo yo practico el Taijiquan han sido en el plano más simple: 他做的很好!Ta zuode henhao (-él lo hace muy bien-), pero inmediatamente cortan toda relación conmigo (suponen que no entiendo ni pizca de chino, claro) y entonces se ponen a hablar con el maestro sobre cualquier otra cosa; en fin, simples formalidades introductorias chinas. Cuando se despiden vuelven a decir la misma frase con una enorme sonrisa y desaparecen.

Sin embargo el suceso de ésta mañana ha sido un tanto especial.

Dentro de esos vecinos que hacen también Taijiquan en las mañanas hay un grupo de señoras que tiene su maestra privada, una mujer mayor, tal vez más que maestra sólo una practicante mucho más experimentada que las otras; la mujer se había acercado alguna veces y había hecho comentarios (no a nosotros sino hacia ellas), comentarios un tanto despectivos como: -Nada nuevo; ellos hacen lo mismo que nosotros.-, o -No hay diferencia con lo que hacemos.- y se las llevaba a trabajar sin haber entrado en contacto con nosotros.

Hoy, extrañamente, se acercó sola, y se detuvo a mirar cómo practicábamos una forma de espada (56 movimientos) y después la forma de 48 movimientos del taijiquan. Entonces se acercó a hablar con el maestro sobre mí. El maestro trató de incluirme en la conversación pero usaban términos un tanto complicados para mí, así que me mantuve fuera de ella. Al final la mujer se dirigió directamente a mí y me dijo en un chino muy simple que le gustaba mi "estilo" y que había aprendido muy bien. Llamó a sus alumnas y comenzó a ponerme de ejemplo ante ellas, a decir cómo lo había hecho yo y a rebajarlas enfrente de nosotros (lo que era un tanto vergonzoso), entonces culminó con el maestro diciéndole: -他做的很有力!- El maestro se sorprendió y le dijo gracias; me preguntó si entendía, y le dije que nunca había escuchado la expresión con el caracter de fuerza "力", entonces me explicó que la señora notó que mi trabajo estaba teniendo "aplomo", que se "veía ya con fuerza", y trató de hacerme entender que el que se dijera eso de mí era muy bueno.

El maestro le agradeció a la mujer el comentario sobre mi forma de hacer Taijiquan porque eso sgnificaba un buen comentario para él como maestro.

Parecía todo tan diferente a mi experiencia con las alabanzas de los chinos, y según mi maestro en realidad lo era; era un comentario abierto y honesto en su percepción. Toda una sorpresa.

Así que los códigos también se rompen cuando se quiere ser más claro, y "sincero". Y es un palcer haberlo recibido.

Es una tontería creérmelo, claro, pero como mi maestro me lo propuso: -ese comentario debes compartirlo con tus amigos, que un chino que practica Taijiquan te dijo que tienes "力" Li (-fuerza-) en tu estilo-, y eso es lo que estoy haciendo.

Creo que más que presumir que fuí alabado por un chino que practica Taijquan en China, la experiencia se convierte en un buen ejemplo de cultura social china, y de cómo, aparentemente cerrada en sus códigos, puede de pronto adquirir frescura a los ojos del extraño.


lunes, 27 de octubre de 2008

Master Liu Qingzhou (刘庆洲) explica el movimiento ZHOUDICHUI (肘底捶) o "Un puño bajo el codo"



Quinta entrada de la serie de movimientos explicados por el maestro Liu Qingzhou durante aquella sesión sabatina a la que asistí en agosto de este 2008 en un parque cercano a la Ciudad Prohibida, en Pekín.

Zhoudichui (肘底捶) o "Un puño bajo el codo" es como los otros movimientos explicados en las demás entradas de la serie del maestro Liu Qingzhou, un movimiento universal dentro del Taijiquan, es decir, que se utiliza en muchas de las formas de este arte marcial(aunque siempre se dan pequeñas variantes, dependiendo del estilo trabajado).

Les recuerdo que en este caso la explicación del maestro es para el movimiento dentro de la forma de 66 movimientos.

miércoles, 6 de agosto de 2008

El verano pekinés y la práctica del Taijiquan al aire libre



La zona donde vivo en Beijing en un día claro y en un común día contaminado.
(Foto de la página de la BBC)



Creo nunca haber mencionado en el Blog lo difícil del clima de Beijing. En general yo había evitado tomar clases al aire libre porque el clima como tal me lo impedía.

Beijing es una ciudad con un clima extremo, los únicos meses de relativo buen clima son 4: abril, mayo, septiembre y octubre. Así hay 5 meses de invierno (y tres de extremo invierno, entre 5 y 10 grados menos cero) y 3 meses de intenso calor y humedad (de entre 32 y 40 grados sobre cero). A este clima extremo hay que añadirle que en los últimos tiempos Beijing se ha dedicado a sumar a su aire los deshechos carburantes de 3 millones de autos, sumándose, dicen, miles cada día. Se han hecho esfuerzos para alejar muchas industrias que se ubicaban dentro de la ciudad pero el probelma es que Beijing se encuentra situado en un inmenso valle y las industrias de lo que consideraríamos muy alejadas regiones esparcen sus contaminantes por todo el valle y siguen llegando a la capital; vamos, el problema es grave.

Aun con todo ello tuve que tomar la decisión de tomar unas clases extras para practicar las formas que no daba tiempo de pasar durante mis clases comunes. Estoy ya en un nivel en que no solamente debo aprender nuevas formas sino practicar las muchas que me han enseñado pero con cuidado del maestro, como se suman personas de primer nivel el tiempo se dedica a enseñarles los aspectos básicos y la sprimeras formas. Así que tuve que hacer el esfuerzo y pagar extra. Imposible pagar por un salón de trabajo para una clase privada pues me cobraban más por hora del alquiler que lo que le doy al maestro por semana y media de clases. Así que a tomar mi lección muy tempranito en el jardín más cercano a mi complejo habitacional.

Ésto lo voy haciendo desde el fin del invierno y pues aparte del frio y algunas gripas pasajeras, no había habido mayor problema, pero el verano ha sido catastrófico. Desde principios del mes de Julio las temperaturas no bajan de 32 grados y la humedad no baja del 50 por ciento, y con la contaminación ya imaginarán las extrañas experiencias que se dan.

Varias veces, como hoy, hemos tenido que suspender a la hora de tomar clase (regularmente es hora y media). Hoy a las 8 am (la clase empieza a las 7 am) el maestro estaba totalmente empapado en sudor (al igual que yo) y los dos totalmente agotados. Él, que regularmente es muy positivo decía que el día estaba muy sucio y contaminado, que no había viento y que el calor estaba duro, y para que alguien como él lo diga frente a un extranjero...

En fin, descubro que en China, o al menos en Beijing, practicar Taijiquan puede ser parte de un deporte extremo, y que la idea de un ejercicio suave con este clima puede ser tergiversada, es verdaderamente fatigante y duro de practicar.

Mañana se inauguran los Juegos Olímpicos, ya veremos cómo reaccionan esos atletas de alto nivel. Por lo pronto los de bajo nivel que hacemos taijiquan en los parques estamos a la mitad de lo que podríamos dar en un clima templado y limpio.